
Yo maté a Nixon.
Tuve su cabeza en mis manos ensangrentadas por todas las veces que lo azoté contra la reja y el piso de metal. Pero no fui solamente yo; mi padre estaba ahí. Lejos de ensuciarse, me dijo como hacerlo. Es cómplice, quizás autor intelectual. Ya no sé.
¿Tengo consciencia real de mi acto? No, pero me imagino que algún shock o cambio produjo en mi inconsciente y por eso puede que no recuerde bien.
¿Tengo consciencia real de mi acto? No, pero me imagino que algún shock o cambio produjo en mi inconsciente y por eso puede que no recuerde bien.
Estábamos los tres, más bien mi padre y yo nos encontramos con él y sin premeditación lo matamos. Quizás no era él, quizás era sólo su imagen las que nos llevó a realizar este acto humanitario sin esperar reconocimiento alguno.
Lo vimos y sintonizados instintivamente fuimos a él. No hubo palabra, no hubo un "¡A él!" Nada.
A lo más un murmullo molesto, quizás un quejido de dolor que se acalló lo más diligentemente que pude.
Lo vimos y sintonizados instintivamente fuimos a él. No hubo palabra, no hubo un "¡A él!" Nada.
A lo más un murmullo molesto, quizás un quejido de dolor que se acalló lo más diligentemente que pude.
Su impecable terno oscuro apenas se malogró y sólo brillaba a tras luz por la sangre que absorbía. Tenía billetes de quinientos pesos, que eran azules y tenían la cara de Bernardo O'Higgins. El olvidado, el héroe que no fue, igual que muchos otros de su época y en las venideras. Otra imagen mal tomada y puesta en ideales de poco peso.
Como suele pasar con las imágenes, porque ellas son leves y maleables.
Porque la Historia no es, sino que la hacen y quizás si no hubiese sabido nada de ella, hubiese tenido algo de empatía con Nixon. Quizás era buen padre, incluso buen esposo o primo lejano. But no.
Como suele pasar con las imágenes, porque ellas son leves y maleables.
Porque la Historia no es, sino que la hacen y quizás si no hubiese sabido nada de ella, hubiese tenido algo de empatía con Nixon. Quizás era buen padre, incluso buen esposo o primo lejano. But no.
No supe eso y no lo pude suponer mientras veía su cuerpo moribundo caer por la escotilla del piso de metal. Estaba cegado por la Historia.
Aún quedándome con su cartera y los billetes (falsos obviamente) no sentí remordimiento. Dicen que se sabe cuando uno hace mal; dicen que el cuerpo y el alma no están en armonía.
Yo no percibí ni armonía ni nada. Porque de todo esto que te cuento, la muerte de Nixon sólo da cuenta de que las imágenes sólo son, que las construcciones mentales no dicen nada verdaderamente real. Hay que estar y vivir lo que se pueda, ser práctico.
Porque la práctica genera teoría, más eficaz, más importante e indeleble que cualquier racionalización de escritorio.
Aún quedándome con su cartera y los billetes (falsos obviamente) no sentí remordimiento. Dicen que se sabe cuando uno hace mal; dicen que el cuerpo y el alma no están en armonía.
Yo no percibí ni armonía ni nada. Porque de todo esto que te cuento, la muerte de Nixon sólo da cuenta de que las imágenes sólo son, que las construcciones mentales no dicen nada verdaderamente real. Hay que estar y vivir lo que se pueda, ser práctico.
Porque la práctica genera teoría, más eficaz, más importante e indeleble que cualquier racionalización de escritorio.
Por Sopapiglobo.
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